
La muestra exhibe 26 pinturas y 20 dibujos de la artista nacida en 1928 en el barrio porteño de Flores y fallecida en 2003 en el barrio de Belgrano. Emilia Gutiérrez hizo su aparición pública en los años 50, profundizando su impronta en 1961, ya como parte del Grupo del Plata, integrado también por Abreu, Gorriarena, Ocampo, entre otros.
Si bien inició su carrera en la fecunda década del 60, en medio de los más variados “ismos”, Gutiérrez se mantuvo al margen del paradigma de su tiempo: la necesidad de cambio. Es decir, “en vez de desplazarse horizontalmente decidió profundizar verticalmente, renovando con sensibles y matizadas visiones la celebración de la belleza”, según señala Raúl Santana.
En su obra destacan lo sublime y lo siniestro, “como el secreto relato de algunos momentos autobiográficos, produciendo con obsesiva autenticidad esos espacios ilusorios que son la copia visible de una invisible obra interior”.
Sus producciones son “casi siempre interiores, donde los seres parecieran participar de una fiesta eterna, inmóviles en su mero estar. Pasado y presente se imbrican para trasmitir figuraciones cargadas de melancolía atroz. El color casi siempre apastelado es una importante clave para eliminar cualquier estridencia (…) En muy pocos casos las figuras de Emilia Gutiérrez no nos remiten a una desgarrada visión del mundo”, subraya Santana.

Del 25 de octubre
al 23 de noviembre